J.S./LOGROÑO
CANAL CASTELLANO. GOBIERNO DE LA RIOJA
JULIO 2007
La Biblia hebrea, la Divina Comedia o la Crónica de San Benito. Desde el 2003 se están restaurando libros antiguos de la biblioteca de Yuso: 112 hasta ahora y 26 más actualmente en proceso merced a un nuevo convenio entre la Fundación San Millán y Altadis. El taller madrileño de la restauradora Ana Jessen es el encargado de realizar esta delicada tarea de recuperación de una todavía pequeña parte de los diez mil volúmenes originales, muchos de ellos ejemplares únicos, que atesora el monasterio riojano.
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«En primer lugar se ha procedido a efectuar una limpieza de la encuadernación con jaboncillo neutro y humedad, para posteriormente poder aplicar una cera nutritiva » Así comienza el tratamiento de un volumen, en este caso de la Biblia rabínica (Amberes, 1518) en el taller Jessen. Es sólo el comienzo de una minuciosa tarea, suma de muchos pequeños arreglos y técnicas diversas: borrar con goma y limpiar con brocha, coser cuadernillos sueltos, hacer injertos de los nervios con piel de becerro, reconstruir cabezadas con hilo de lino crudo e hilo de seda color teja como los originales, unir las tapas de madera y reforzarlas con tela, colocar nuevos lomos de piel de becerro del tono original para consolidar el resultado y volver a cubrir todo el libro con piel y engrudo, pegar las guardas originales y pasar una última capa de cera nutritiva. Pero el proceso comienza algo antes, en la propia biblioteca, donde su responsable, el padre Juan Bautista Olarte, se encarga de elegir los libros que más necesitan o merecen un arreglo según su importancia o nivel de deterioro. Después hay que hacer el transporte en condiciones de seguridad para estas piezas tan frágiles. Esta actuación cuenta con la autorización de los propios agustinos del monasterio de Yuso, la Comisión de Patrimonio Histórico Artístico de La Rioja, el Archivo Histórico Provincial de La Rioja y el Instituto de Patrimonio Histórico de España. Una vez en el taller, los libros son analizados por la restauradora uno a uno, según los diversos tipos y estilos de encuadernación, de la que depende en buena medida su estado general. Los ejemplares encuadernados en piel pertenecen a estilos y épocas muy variados: desde cubiertas mudéjares y góticas, pasando por las renacentistas, hasta las barrocas de diferentes tipos y alguna pasta valencia del siglo XIX. Predomina el estilo renacentista del siglo XVI, según Jessen. Hay también volúmenes encuadernados en simple pergamino, sin adornos en la mayoría de los casos. Y otros sin encuadernar a los que se les incorpora una nueva cubierta acorde con la época y tipo de edición del ejemplar. «El estado de conservación tanto de las encuadernaciones como del cuerpo de los libros es muy variado en las causas, los deterioros y la gravedad, pero todos ellos requieren una mayor o menor intervención», afirma la restauradora. Cada libro debe ser restaurado individualmente, sin aplicar procedimientos generales, sino que, «tras estudiar los daños y sus causas, se debe realizar el tratamiento curativo que requiera cada obra». Hecho el diagnóstico, es el momento de intervenir, casi con mimo, para recuperar estas joyas y garantizar su conservación. |
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